El Nobel y el Asturias

El pasado 13 de abril falleció en Lubech, Alemania, Gunter Grass, uno de los escritores germanos más representativos y polémicos del siglo XX, famoso por su estilo ambivalente, intimista y agudo, en apariencia simpatizante de la ideología que motivó la Segunda Guerra Mundial; además fue un feroz crítico de la sociedad de consumo, de los excesos de las burocracias acomodadas y de la acumulación de riquezas como objetivo de la vida.
Gunter Grass recibió el Premio Nobel de Literatura y también el Premio Príncipe de Asturias en 1999, el último año del siglo XX. En la historia, él ha sido el único galardonado que ha recibido ambas distinciones de manera simultánea y coincidente precisamente con el último año del siglo XX. En alguna entrevista comentó que esas coincidencias en realidad las asumía como expresión del pensamiento que marcó una época y la vida de millones de seres humanos, con sus esperanzas, miedos, errores, contradicciones y anhelos.
El 16 de octubre de 1927, en la ciudad polaca de Gdansk nació Gunter. Desde niño mostró gran sensibilidad para la literatura y en general para las artes; además de escritor, desarrolló trabajos de pintura y dibujo; estudió en la Universidad de las Artes de Berlín; su padre era protestante y su madre católica. Él fue educado junto con sus dos hermanos en la casa familiar como católico, aunque después se apartó. Durante su larga vida contrajo matrimonio en tres ocasiones, le sobreviven además de su viuda, cinco hijos que procreó en los dos matrimonios anteriores.
En 1959, a la edad de 32 años, siendo aún muy joven, publicó la obra que 40 años después le valdría el Premio Nobel de Literatura 1999, “El tambor de hojalata”. En esa obra, que ya forma parte de la literatura universal y se inscribe en una trilogía integrada por “El gato y el ratón” publicada en 1961, y “Años de perro” publicada en 1963, Gunter Grass narra en una mezcla de ficción, intimismo, simbolismo bélico y soledad, el mundo de posguerra visto desde la mirada de un niño que se niega a crecer, el pequeño Oskar, tan sensible y curioso, decepcionado de la vida familiar, del mundo de los adultos y de la miseria de la sociedad llena de formas, apariencias e hipocresía.
Quizás la mayor polémica desatada por el singular estilo de la pluma de Grass se hizo manifiesta en 2006, cuando publicó la novela autobiográfica “Pelando la cebolla”, allí narra que a la edad de 17 años se incorporó a un cuerpo de
élite de las fuerzas de seguridad del régimen nazi. Desde luego, con esas revelaciones confirmaba en su sospecha a sus críticos que lo identificaban como contrario a la causa de los judíos. Al referirse a ese episodio de su primera juventud, casi adolescencia, el propio Grass refiere en su obra: “…si miro hacia atrás, siempre lo he contemplado como una mancha que me oprime, y sobre la que no podía hablar”.
Gunter Grass, uno de los autores más leídos e influyentes de las últimas décadas, un intelectual de izquierda activo y polémico, agudo y crítico murió a la edad de 87 años en el hospital de Lubech, Alemania, a consecuencia de una intensa y repentina infección en la vías respiratorias, en plena actividad por la publicación de su nueva obra. Descanse en paz.
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