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EL HÉROE COMÚN

Alfredo Alonso Ruiz Esparza

Corría el mes de octubre del 2019 cuando en Wuhan, ciudad de la provincia de Hubei, en China, un nuevo virus comenzó a propagarse entre la población. Mientras tanto entre el 18 y el 27 de ese mes, 10 mil atletas de 100 países asistieron a los juegos mundiales militares en Wuhan y sin saberlo, la delegación francesa adquirió el virus que luego llevarían a su país.

En la actualidad no se conoce al paciente cero en China, pero hasta hoy parece que el primer caso confirmado en un hospital data del 17 de noviembre del 2019 en Wuhan, y para el 7 de diciembre se reporta el primer caso en Pekín. El 27 de diciembre médicos del Hospital Provincial Hubei reportaban a las autoridades sanitarias sobre 180 personas infectadas por un nuevo coronavirus.

El 30 de diciembre, el Dr. Li Wenliang, de especialidad oftalmólogo y que trabajaba en el Hospital Central de Wuhan, observó que en el informe de un paciente se mostraba un resultado positivo para las pruebas de coronavirus del SARS. A las 17:43 horas, escribió a sus compañeros en un grupo privado de Weibo, un aplicación china similar a Twitter: «Hubo 7 casos confirmados de SARS en el mercado Huanan…«, junto con el resultado de la tomografía de un paciente y agregó: «…la última noticia es que se ha confirmado que son infecciones por coronavirus, pero aún no se determina la cepa«, pidiendo a sus amigos que les informaran a sus familiares y seres queridos para que estuvieran alertas.

Querido lector, ese hecho ha salvado millones de vidas, porque para ese instante el gobierno Chino no había informado a su población ni a la comunidad internacional acerca del brote y ya había 266 casos similares registrados. Esta alerta del Dr. Li Wenliang corrió como pólvora entre la comunidad médica y de ahí a la población en general, al grado que fue detectado primero por los supervisores del hospital quienes lo culparon por filtrar la información y después el 3 de enero la policía culpó al Dr. Li de «hacer comentarios falsos en Internet» (sic), y le pidieron que firmara una carta pidiendo disculpas o sería procesado. Más tarde, Li respondió que había sido amonestado por decir la verdad. El castigo policial a Li se emitió por televisión.

El 8 de enero, el Dr. Li Wenliang contrajo el coronavirus cuando atendió a un paciente infectado que sufría de glaucoma, un tendero en el mercado de mariscos de Huanan seguramente con una alta carga de virus. El 12 de enero, el Dr. Li ingresó en la unidad de cuidados intensivos y puesto en cuarentena, obteniendo su resultado como positivo el 30 de enero. Su condición se volvió muy crítica el 5 de febrero y al día siguiente fue enviado a la sala de emergencias, se utilizó oxigenación por membrana extracorpórea para mantenerlo con vida pero el esfuerzo finalmente fracasó. Li había muerto a las 02:58 hrs. del 7 de febrero de 2020 a la edad de 33 años. Más de 17 millones de personas estaban observando la transmisión en vivo de sus actualizaciones de estado.​

Los ciudadanos de Wuhan colocaron flores en el Hospital Central de Wuhan.​ En Internet, la gente convocó a una actividad donde todos mantuvieron las luces apagadas en sus hogares durante cinco minutos, y luego soplaron silbatos y agitaron luces fuera de sus ventanas para llorar al Dr. Li y fue proclamado «héroe ordinario».

Como muchos de ustedes, me enteré de esta noticia el mismo día pero desconocía los detalles. Semanas después ahondando en este problema del Coronavirus me documenté específicamente en este caso y eso me motivó a investigar y publicar siempre con la información más veraz a mi alcance, por ello el día de hoy quise compartir a manera de homenaje y luto a un año de su muerte, este artículo esperando que en honor al Dr. Li Wenliang y a todos los profesionales de la salud caídos y en lucha, las autoridades nacionales y locales se conduzcan siempre con la verdad sobre este tema, sin tratar de ocultar datos ni minimizar los riesgos y efectos y procurando siempre decidir con los datos científicos a su alcance.

Debemos brindar información real a la gente, por cruda que parezca, para que tomen sus mejores decisiones, porque gracias a esta actitud del Dr. Li Wenliang, el gobierno Chino aceptó el problema y compartió posteriormente a la comunidad científica el genoma del Coronavirus para la realización de pruebas de detección, tratamiento y lo que han sido las vacuna contra el SARS-CoV2 que causa la enfermedad del COVID-19.

Créditos de la Imagen: En portada elaboración propia en homenaje al Dr. Li Wuenliang; Gráficos AMB Consultores, Soluciones Ambientales.