El obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza, lanzó un mensaje directo a los católicos: no basta con profesar una fe en el templo si, al momento de tomar decisiones personales y políticas, se actúa en contra de los valores que esa misma fe dice defender.
Durante su homilía, el jerarca de la Iglesia Católica local sostuvo que existe una fuerte contradicción entre lo que algunos dicen creer y la manera en que viven y toman decisiones, particularmente al momento de elegir a quienes los gobiernan.
“No puedes ser católico si estás de acuerdo con el aborto, si eliges a personas que gobiernan y que están en contra de todos los valores cristianos; que sean mentirosos, corruptos… y votas por ellos, pues es un problema serio, no estás siendo coherente con tu fe”, afirmó.
Espinoza puntualizó que la Iglesia no pertenece a un obispo, a un sacerdote, a un grupo de personas ni a una generación, por lo que llamó a los creyentes a asumir tres compromisos: recuperar el domingo como día para profesar y vivir la fe, más allá de las compras, el descanso o el entretenimiento; recuperar a la familia como la primera escuela de evangelización; y recuperar la presencia cristiana en la sociedad.
El llamado del obispo también puso el foco en las familias. Advirtió que la fe no se hereda automáticamente como un apellido, sino que es un don que debe acogerse, cultivarse y transmitirse.
Por ello, pidió a los padres de familia no conformarse con llevar a sus hijos a recibir los sacramentos, sino acompañarlos para que tengan un encuentro personal con Jesucristo.
Advirtió que cuando la familia deja de transmitir la fe, otros actores ocupan ese espacio, entre ellos las redes sociales, los influencers, las ideologías, la cultura del consumo, la búsqueda inmediata del placer y una mentalidad que pretende construir la vida sin referencia a Dios.
El obispo también cuestionó la imagen de Aguascalientes como una entidad profundamente cristiana. Señaló que, aunque las estadísticas suelen presentar al estado como una comunidad cristiana, viva y consciente, capaz de orientar sus decisiones personales, familiares y sociales, en la práctica existe una “incoherencia muy fuerte” entre lo que se dice creer y lo que realmente se hace.
El mensaje llega en un momento en que la Iglesia local ha enfrentado protestas y expresiones de confrontación en su entorno, por lo que el llamado del jerarca cobra especial relevancia: para Espinoza, la discusión sobre la fe no puede quedarse dentro de los templos, sino que también alcanza la vida familiar, social y política.







