Aunque cuenten con excelentes calificaciones, hayan egresado de universidades de prestigio o conseguido empleo en empresas altamente competitivas, muchos jóvenes enfrentan una constante sensación de no estar a la altura de las expectativas. Alejandro de los Reyes Moreno, psicólogo y director de los laboratorios de Psicología de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, explica que este fenómeno, conocido como síndrome del impostor, es frecuente entre profesionistas recién egresados, quienes suelen atribuir sus logros a la suerte en lugar de reconocer sus capacidades, lo que puede convertirse en un obstáculo para su desarrollo profesional.

Advierte que este patrón de pensamiento genera inseguridad, miedo a ser “descubiertos” como incompetentes y un fuerte desgaste emocional que, de no atenderse, puede derivar en ansiedad, burnout e incluso síntomas de depresión. Además, afecta directamente la trayectoria laboral, ya que muchos jóvenes rechazan nuevos proyectos, renuncian a oportunidades de crecimiento o cambian de empleo convencidos de que no son lo suficientemente capaces, cuando el verdadero problema radica en la percepción que tienen de sí mismos.

Para superar esta situación, De los Reyes Moreno recomienda acudir a terapia psicológica, particularmente mediante enfoques cognitivo-conductuales y de aceptación y compromiso, que ayudan a identificar pensamientos negativos, reconocer los propios logros y desarrollar una visión más objetiva de las fortalezas y áreas de mejora. El académico subraya que el primer empleo representa una etapa de aprendizaje en la que se fortalecen tanto las habilidades técnicas como las competencias emocionales, por lo que, si la inseguridad comienza a afectar la calidad de vida o el desempeño laboral, es fundamental buscar apoyo profesional de manera oportuna.