El presidente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, afirmó que el nuevo pedido de licencia de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa confirma la gravedad de la crisis política que atraviesa el estado y cuestionó el vaivén del mandatario, quien el fin de semana decidió reincorporarse al cargo apenas por unas horas, en medio de críticas de la oposición, de su propio partido y del Gobierno Federal, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, para finalmente volver a solicitar licencia temporal e indefinida. “Primero regresa como si nada hubiera ocurrido y ahora vuelve a pedir licencia. Pero una licencia no borra las acusaciones ni sustituye a la justicia”, sentenció Romero, al insistir en que el PAN busca impulsar un juicio político y la desaparición de poderes en Sinaloa.
El dirigente panista recordó además que Rocha Moya enfrenta señalamientos e investigaciones en Estados Unidos relacionados con presunta conducta criminal, y sostuvo que una nueva separación temporal del cargo no resuelve los cuestionamientos de fondo. También reprochó a Morena y al Gobierno Federal haberse deslindado del regreso del gobernador, después de que el propio oficialismo reconociera que no fue consultado sobre la decisión y posteriormente pidiera a Rocha reconsiderarla. “¿Cómo puede un gobernador señalado tomar y dejar el poder como si se tratara de una decisión exclusivamente personal?”, cuestionó.
Romero advirtió que Sinaloa no puede seguir atrapado entre “licencias, regresos y decisiones políticas” mientras permanecen pendientes las acciones institucionales para esclarecer las acusaciones. “Rocha puede pedir una, dos o diez licencias, pero mientras no exista una resolución de fondo, Sinaloa seguirá en la incertidumbre”, afirmó, al señalar que las familias sinaloenses son quienes terminan pagando las consecuencias de la violencia y la inseguridad y exigir que las instituciones actúen.







