Son 16 cocineras tradicionales de Aguascalientes las que dan muestra de sus habilidades culinarias en el festival “Las Siete Cazuelas de Cuaresma”, que se realiza en el primer patio de la Casa de la Cultura de la capital, y al que sólo le quedan los próximos viernes 28 de marzo y 4 de abril.

“Yo como cocinera tradicional creo que, para que pueda perdurar esta tradición y muchas que tenemos en relación con la comida, es tarea de los adultos compartir las recetas, enseñárselas a las nuevas generaciones, porque muchas veces ellos consumen comida rápida porque esa es la que conocen”, explicó Noemí Quiroz García, cocinera tradicional de San José de Gracia.

La comida de cuaresma a diferencia de la que se degusta el resto del año es que la proteína se basa en alguno de los productos del mar, por lo que algunos la consideran como la más sana.

Sobre cuál es el platillo de Cuaresma más representativo de Aguascalientes, Noemí Quiroz señala que se trata del mole o pipián. “Este molito lleva chile guajillo, papitas, nopalitos y tortitas de camarón”.

 

Su diferencia es lo salado, además de que el mole poblano requiere de tres tipos de chile y se espesa con distintas variedades de semillas.

Una desventaja de los platillos de Cuaresma es que encarecen mucho en la temporada debido a la alta demanda de los ingredientes que los conforman.

Para compensar un poquito el que no salgan tan caros los platillos se utilizan mucho las verduras; por ejemplo, si se hace un ceviche se le agrega jitomate, la cebolla, el cilantrito para que se haga rendir.  Este molito de Cuaresma lleva las papitas, lleva los nopalitos. Si es un agua de obispo o de lágrimas de la Virgen se le ponen varias frutas de temporada y básicamente se hace rendir con la combinación de verduras para que no sea pura carne, porque si queremos puros filetes de pescado pues si está un poquito caro, sobre todo en esta temporada.

Noemí Quiroz desea que permanezcan en el transcurso de las generaciones los platillos, pero es una misión que debe promoverse desde el hogar.

Bueno tenemos una tarea muy bonita los cocineros tradicionales y los adultos de hacer, compartir y enseñar a las nuevas generaciones las recetas.