La ansiedad, la depresión y otros desafíos de salud mental han aumentado entre adolescentes y jóvenes adultos, especialmente dentro de las universidades. Sin embargo, también hay una señal positiva: cada vez más estudiantes hablan de su bienestar emocional y buscan apoyo profesional cuando lo necesitan. Israel García Esparza, director de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, destaca que los jóvenes de entre 17 y 27 años son actualmente uno de los grupos que más solicita atención psicológica.

Para el especialista, uno de los grandes cambios de esta generación está relacionado con el uso intensivo de redes sociales. Aunque la investigación continúa analizando sus efectos, advierte que el consumo constante de contenido rápido y altamente estimulante puede influir en la atención, la forma de procesar emociones y la manera en que los jóvenes perciben su entorno.

El impacto no depende únicamente del tiempo frente a una pantalla, sino de cómo se consume la información. La comparación constante, la búsqueda de aprobación y la dificultad para trasladar esas interacciones digitales a relaciones presenciales pueden afectar habilidades como conversar, resolver conflictos y trabajar en equipo. Por eso, las universidades tienen un papel clave al impulsar espacios de convivencia, colaboración y acompañamiento.

En un mundo donde estar conectados parece más fácil que nunca, el especialista recuerda que los vínculos humanos siguen siendo esenciales. Ante momentos difíciles, acercarse a un amigo, familiar o persona de confianza puede convertirse en un importante factor de protección emocional. Hablar, sentirse escuchado y construir redes de apoyo reales puede marcar una diferencia.