Editoriales

El recuento de las reformas y los periodos extraordinarios

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En lo que se ha recorrido del largo camino de reformas constitucionales que hemos vivido desde el año 2012 a la fecha, es justo reconocer que la temática laboral, educativa, fiscal y de telecomunicaciones es tan variada como compleja y sus procesos de gestación y desarrollo también han sido diferenciados en su grado de dificultad, no exentos de negociaciones y desgastes, ésa es la naturaleza de los procesos legislativos.
Mucho es lo que habría que decir de cada una de ellas. El análisis y los impactos sobre la población y sobre grupos con intereses específicos dibujan un escenario oscuro, complejo y perturbador en su conjunto, en parte explicable por lo reciente de los cambios emprendidos, pero también por la falta de una adecuada estrategia de comunicación que hiciera llegar las razones del orquestador de tanta efervescencia para proceder del modo como lo ha hecho, a toda prisa y sobre todo qué en concreto; más allá del “movimiento a México” cuál es la o las razones de bien que motivan la turbulencia, prisa e incertidumbre en que hemos estado viviendo por espacio de casi dos años en un hacer legislativo urgente y atropellado.
Así las cosas, la Reforma Laboral en realidad ha supuesto un ligero avance en lo que se refiere a la claridad de las prestaciones sociales y en concreto al pago de cuotas al IMSS, por referir un ejemplo, pero las negociaciones entre los partidos políticos en el periodo de su gestación, hicieron que al final quedara un texto muy limitado, que difícilmente impulsará la generación de empleos bien remunerados, competitivos y estables que sobre todo motiven a la juventud a hacer carrera en México.
La Reforma Educativa que tantas y tan buenas expectativas generó, al ser un reclamo social largamente expresado y desatendido por los gobiernos anteriores, incluso la detención y puesta a disposición de la autoridad la otrora invencible líder vitalicia sindical, fue entendido como un golpe duro y necesario para que la educación de los niños y jóvenes de nuestra patria volviera al camino de control y dirección. En los hechos, esa anhelada reforma ha naufragado. Desde luego cambió la fisonomía de la cabeza visible del SNTE, pero la expectativa de futuro, de rumbo y mejora real de la calidad de la educación no se advierte por ningún lado, podríamos decir que los cambios mandatados por la reforma constitucional en realidad han servido para que todo siga igual: huelgas de maestros, actos violentos de manifestación de inconformidad por parte de los educadores, escuelas derruidas, materiales didácticos obsoletos, libros de texto plagados de faltas de ortografía y de errores y niños sin clases por semanas y meses parece que se han integrado al triste panorama de nuestra realidad cotidiana.
La Reforma Fiscal, a decir de los expertos, es sin duda el más grave error del elenco de frenéticos cambios constitucionales hasta hoy impulsados, lejos de ofrecer incentivos para la realización de actividades productivas ha resultado exactamente en su perjuicio, de manera que las actividades relacionadas con el consumo y la inversión han quedado seriamente afectadas, por la vía de más impuestos para los contribuyentes de siempre. Es claro que el crecimiento y la productividad se han estancado y desde luego las expectativas de crecimiento-país, reiteradamente han tenido que ser estimadas y ajustadas a la baja, tanto por la propia Secretaría de Hacienda, como por el Banco de México.
La más reciente y posiblemente más exitosa de las reformas emprendidas y concretadas hasta hoy es la de telecomunicaciones. Se trata de un documento mucho mejor estructurado que los anteriores, contiene beneficios tangibles, reales y aplicables para los usuarios, por ejemplo de telefonía. Al prever competencia real entre los oferentes del servicio, en verdad se esperan mejoras en calidad y en accesibilidad, logrando hacer de México un país mejor comunicado, con servicios de mayor calidad y a precios razonables. Sin lugar a dudas, ésos son avances que hay que celebrar en medio de tantos otros aspectos de éste y los demás documentos que han quedado desatendidos o mal tratados por las prisas inexplicables o incomprensibles que tienen a los legisladores en tiempos extras, lo que en sí mismo, como estamos viendo, no garantiza mejores resultados.
El refrán popular refiere que no por mucho madrugar amanece más temprano; en el ámbito del hacer político-legislativo podría parafrasearse afirmando que no por mucho legislar la realidad nacional será más justa y humana.
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