Con el lenguaje incendiario que lo caracteriza, el expresidente de México, Vicente Fox Quesada, llamó a quienes creen en la democracia a sumarse a una gran cruzada por México y construir un nuevo país. Su fórmula, dijo, debe reunir a partidos políticos democráticos, ciudadanía, organizaciones sociales, jóvenes y universidades para “tomar el control” y enderezar el rumbo de la nación.
Fox advirtió que, si México continúa por “ese camino equivocado”, el precipicio está a la vuelta de la esquina y se corre el riesgo de perder a la nación. En ese tono, justificó su reciente visita a la “cueva roja” del PRI, al señalar que, aunque “su corazón es azul”, también es ciudadano mexicano y está dispuesto a sumar a todos los que quieran participar en esta cruzada.
Pero el expresidente subió todavía más la apuesta al comparar el escenario actual del país con los tiempos de Hitler. Sin medias tintas, soltó: “El diablo el día de hoy es Morena, es la 4T”, y se lanzó contra quienes, desde su perspectiva, forman parte de ese proyecto: “son esos absurdos, locos, gente que no debe estar en este país”.
La comparación no terminó ahí. Fox aseguró que el equivalente al campo de concentración de aquella época es hoy la prisión de Almoloya, donde se encuentra recluido su amigo Ernesto Ruffo, primer gobernador de oposición en México, de quien aseguró que saldrá.
Ante jóvenes panistas, Fox dejó claro cuál es, para él, la batalla decisiva: la elección de 2027 y, particularmente, la renovación de la Cámara de Diputados. Y cerró con una frase que sonó más a arenga de campaña que a pronóstico electoral: “el año que entra, en la elección al Congreso la ganamos porque la ganamos y chin chin al que se raje”.







