El campo mexicano enfrenta una combinación poco alentadora: quienes lo trabajan son cada vez mayores y producir resulta más difícil ante los efectos de la sequía. La quinta Encuesta Nacional Agropecuaria del INEGI revela que 86 por ciento de las personas dedicadas a la agricultura y la ganadería tienen 46 años o más, mientras persiste además una desigualdad en los ingresos entre hombres y mujeres.

A este problema generacional se suma el clima. 37 por ciento de las Unidades de Producción reportaron afectaciones por sequía, con impactos visibles en cultivos y actividades pecuarias. En apenas tres años, la producción nacional de trigo grano cayó de 3 millones 123 mil 284 toneladas a un millón 673 mil 132; la superficie sembrada de algodón pasó de 682 mil 92 hectáreas a 198 mil 796, mientras que el número de colmenas disminuyó de un millón 673 mil 369 a un millón 184 mil 746.

México cuenta con 22.9 millones de hectáreas de superficie agrícola; Aguascalientes aporta 113 mil 662. Maíz blanco, sorgo y maíz amarillo encabezan la producción de granos a cielo abierto, mientras que entre los principales cultivos frutales aparecen naranja, limón y plátano. Pero quizá los números que más aterrizan el tamaño de la producción agropecuaria son los de la mesa: más de 2.3 millones de vacas producen 32.9 millones de litros de leche al día, mientras que 141.4 millones de gallinas ponedoras generan 6 mil 678 toneladas de huevo diariamente. Mucho, sí; pero al repartirlo entre la población, equivale aproximadamente a 0.26 litros de leche y un huevo por persona al día. El campo produce; el problema es cuánto tiempo más podrá hacerlo al mismo ritmo.