Comenzó el proceso electoral concurrente 2026-2027, en el que Aguascalientes elegirá gobernador, diputados locales, diputados federales y 12 presidencias municipales, incluida por primera vez la de Villa Juárez. El llamado institucional fue a dejar hablar a la ciudadanía y permitir que gane la democracia, pero el arranque también dejó una vieja estampa de la política mexicana: autoridades electorales y partidos coinciden en prometer legalidad, civilidad, imparcialidad y respeto al voto. Hasta ahí, todos están de acuerdo; la prueba vendrá cuando los resultados y los intereses de cada fuerza política estén en juego.

Claria Jiménez González, consejera presidenta del Instituto Estatal Electoral, sostuvo que el proceso se conducirá bajo los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad, objetividad y paridad. Recordó que la democracia no se agota en la jornada de votación, sino que exige una construcción colectiva y permanente. A los partidos, candidatos y aspirantes les pidió competir con altura de miras, apego a la ley y propuestas que respondan a las necesidades reales de la población. También ofreció coordinación con las autoridades de los distintos órdenes de gobierno, con neutralidad y respeto institucional, e hizo un llamado a la ciudadanía para exigir debates y planteamientos de fondo, no limitarse a observar la contienda. Advirtió, además, que la paridad, la inclusión y el combate a la violencia política contra las mujeres por razón de género no son concesiones, sino condiciones indispensables de una democracia plena.

Los dirigentes partidistas se sumaron al catálogo de buenas intenciones. Javier Luévano, del PAN, ofreció respeto a las reglas, civilidad y solución institucional de las diferencias; sostuvo que la voluntad ciudadana debe estar por encima de cualquier interés partidista y que el resultado del voto libre debe respetarse, sea cual sea. Kendor Macías, del PRI, prometió una campaña limpia y apegada a la ley, aunque también llevó el discurso al terreno nacional al plantear que los electores tendrán la oportunidad de cambiar violencia por paz, impunidad por justicia y miedo por tranquilidad y libertad. Gilberto Gutiérrez, de Morena, pidió al órgano electoral actuar con autonomía, neutralidad e imparcialidad y aseguró que su partido defenderá sus derechos por las vías legales. Por su parte, Genny López Valenzuela, secretaria general del Partido Verde, afirmó que su fuerza política quiere ganar elecciones, pero hacerlo limpiamente y con la certeza de que cada voto será respetado.

El arranque, por ahora, estuvo marcado por compromisos que suenan bien y que nadie podría objetar públicamente. Sin embargo, la democracia no se acredita con discursos inaugurales ni con promesas de buena conducta: se demuestra con árbitros que actúen sin favoritismos, campañas que no crucen los límites de la ley y partidos capaces de aceptar las reglas incluso cuando no les favorezcan. La ciudadanía tendrá que hacer su parte, pero no le corresponde cargar sola con la responsabilidad de una elección limpia. A los actores políticos les toca demostrar que sus palabras valen también cuando ganar deja de ser una posibilidad y perder se convierte en una realidad.