Lo que alguna vez pudo parecer una especie de “apartado matrimonial con cláusula de penalización” podría quedar en el pasado. La diputada Nancy Gutiérrez Ruvalcaba planteó eliminar del Código Civil la figura de los esponsales, una disposición antigua que todavía contempla compromisos formales por escrito para quienes decidían contraer matrimonio.
La legisladora señaló que esta figura conserva una contradicción: mientras la ley reconoce que nadie puede ser obligado a casarse, también permite que una persona demande a su expareja si decide cancelar el compromiso sin una causa considerada grave, con la posibilidad de reclamar gastos realizados durante el proceso e incluso una indemnización por un supuesto daño a la reputación.
Es decir, una relación que empezó con planes de boda podía terminar con algo parecido a una “factura emocional” por haber cambiado de opinión.
Gutiérrez Ruvalcaba explicó que esta disposición viene de una época en la que romper un compromiso matrimonial era visto como una falta al honor familiar y un daño moral, particularmente hacia la mujer. Sin embargo, consideró que la realidad social actual exige revisar normas que ya no corresponden con la forma en que las personas toman decisiones sobre su vida en pareja.
“Esta disposición que aún se mantiene fija en nuestras leyes proviene de una época en la que romper un compromiso matrimonial se consideraba una ofensa en el honor a la familia y especialmente un daño moral o a la reputación de la mujer; sin embargo, la sociedad ha cambiado”, expresó.
La diputada subrayó que nadie debe llegar al matrimonio por temor a una sanción económica o a una demanda. El matrimonio, dijo, debe partir de una decisión libre, consciente y voluntaria, no de una promesa que parezca tener “letras pequeñas”.







