La sesión ordinaria del Congreso del Estado tuvo su dosis de jaloneo cuando el presidente de la Mesa Directiva, Emanuelle Sánchez Nájera, pidió a la diputada Laura Patricia Ponce Luna pasar a leer un dictamen de la Comisión de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias, pero descubrió en ese momento que la legisladora no se encontraba en el recinto. Ante el silencio que siguió a su llamado, el perredista pidió que algún integrante de la comisión asumiera la lectura, aunque tampoco obtuvo respuesta inmediata.
El episodio subió de tono cuando el morenista Fernando Alférez Barbosa lanzó desde su curul: “Si no hay respuesta, que se les descuente el día, presidente”. Sánchez Nájera le respondió de inmediato: “Si no se le descuenta a usted, que se ausenta durante 28 puntos”. Alférez reculó y puntualizó que para aplicar el descuento primero tendría que aprobarse, dejando sobre la mesa un asunto que suele pasar de puntitas: la asistencia de los diputados y las consecuencias económicas de faltar a las sesiones.
El intercambio terminó cuando el morenista Rodrigo Mireles pasó finalmente a dar lectura al dictamen.
La escena deja una pregunta que no debería quedarse en el anecdotario del Congreso: ¿qué tan efectivo es el mecanismo para sancionar las ausencias de los legisladores y se está aplicando por igual?







