Aguascalientes

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El autor de la tesis que sostiene el conflicto social como motor de la historia y de todas las relaciones, encuentros y desencuentros humanos es Ralph Dahrendorf, politólogo, sociólogo, economista, escritor y maestro universitario, nacido en Hamburgo, Alemania, en 1929 y fallecido en 2009.
Bajo la mirada del conflicto, la sociedad se presenta como el marco donde continuamente tienen verificativo los desencuentros como consecuencia de la defensa de intereses irreconciliables que sostienen las personas que ocupan diversas jerarquías en la estructura social.
La postura de Dahrendorf es diferente de la de Marx, para quien la lucha de clases era el motor de la historia. Desde la perspectiva de Dahrendorf los motivos de conflicto son mucho más amplios. A su modo de ver, la razón de la tensión y la confrontación social no se reduce al tema económico, también deben considerarse los asuntos religiosos, políticos y raciales, entre otros. Para este autor la causa más profunda y radical de todo conflicto son las relaciones, por necesidad complejas, entre el poder y los gobernados, entre aquellos que mandan y aquellos que deben obedecer.
Así, la diferencia de intereses motiva que en el seno social subsista un grupo en el poder que desea prolongarse en el tiempo y sostenerse a cualquier costo, éstos son los conservadores, y por otra parte siempre existirá un grupo que desea cambiar el estado de las cosas y acceder al poder, éstos son los reformadores.
La tesis del conflicto social de Dahrendorf, quien fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2007, desde luego ofrece grandes luces para comprender los mecanismos del mercado económico y las luchas entre oferentes de bienes o servicios por lograr la hegemonía en la preferencia de los clientes, precisamente porque hoy el desarrollo de las empresas no se comprende en términos de estabilidad o de funcionalidad, sino de competencia feroz, donde la dominancia del mercado es el objetivo de cualquier marca de prestigio, al punto en que el cliente mismo es considerado como mercancía y no como destinatario del producto que consume.
Desde luego, el conflicto también se advierte en todos los aspectos de la dinámica social: las luchas de los candidatos y de los partidos políticos por lograr mayoría en las preferencias del electorado en todas las elecciones; la imposición de una creencia religiosa, la supremacía de una raza sobre otra, la preeminencia de una generación adulta por sobre una más joven y una larga serie de posibilidades, que de hecho el propio Dahrendorf dejó enlistada en su famosa obra “El conflicto social moderno” en al menos 15 escenarios de potenciales desacuerdos.
Bajo la mirada del politólogo germano, el conflicto social surge porque al interior de todos los grupos humanos existen individuos que poseen cualidades racionales para cuestionarse el discurso socialmente aceptado, de manera que se convierten en líderes disruptores o desintegrantes del entorno al que pertenecen. Así, por sus motivaciones individuales, por las cualidades argumentativas y discursivas que poseen van generando inconformidades que al hacer manifiestas las contradicciones y deficiencias que toda organización humana encierra, terminan por cuestionar la vigencia y pertinencia de quienes detentan el poder, para terminar por exigirles su renuncia o dimisión.
Desde luego, la dinámica de la confrontación social es un mecanismo de ajuste y reajuste que no necesariamente es negativo. Al esclarecer las fortalezas y debilidades de las diferentes agrupaciones humanas, es posible afirmar la vigencia de determinados valores, al tiempo que se descubran como inoperantes u obsoletas ciertas prácticas sociales.
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