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UN ENOJO O IMPRESIÓN EN EXTREMO PUEDE CONDUCIR A LA LOCURA E INCLUSO A LA MUERTE

¿Un coraje, una angustia, una impresión puede derivar en la locura? Las redes sociales dan testimonio diario que al menos se puede perder la cabeza y cometer actos que en plena consciencia no se harían.

Reacciones de golpes, gritos y maltratos son símbolos de una irritación sobre la cual no se tiene un control completo pero que, de desbordarse se puede caer en la locura e incluso en un infarto o derrame cerebral, que incluso concluiría con la muerte.

Guillermo Ramos Kuri, profesor de la carrera de psicología en la Universidad Panamericana, explica que gran parte de la locura se caracteriza porque se sale del consciente, del dominio que se tiene en sí. “Salgo del dominio que tengo sobre mis pensamientos y actos y empiezo a actuar de manera diferente”.

Explica que existen 262 tipos de sentimientos diferentes. La alteración de la amígdala, relacionada con las emociones, se refleja en muchas ocasiones en la temperatura de algunas áreas corporales.

Es común se presente esa elevación de calor en la cabeza, particularmente en las cienes, lóbulos del oído, nuca o frente. De ahí surge la expresión de actuar a “cabeza fría” para tener mejores resultados.

Pero un coraje llevado al extremo, al igual que una tristeza, la angustia o una fuerte impresión, sí pueden provocar trastornos en la persona. Incluso se llega a la locura temporal o en la que pueda perderse la razón para siempre.

Las impresiones, los sentimientos, las angustias no se pueden cambiar de manera directa. A veces la reacción de la persona le hace suponer que está en lo lógico y lo correcto.

La única forma de poder calmar y hacer frente a una persona en ese cuadro es adaptar el escenario para poder dominar la crisis.

“Si yo cambio los pensamientos cambia el sentimiento, cambia la actitud y  cambia el comportamiento, pero no puedo cambiar el sentimiento de manera directa,  porque el sentimiento ahí está. Yo no decidí enojarme, yo no decidí angustiarme, yo no decidí hacer el coraje. Yo no decidí impresionarme”.

Importante es también es hacerle sentir que se le entiende, aún y cuando en ocasiones los casos parezcan imposibles para la calma.